










Conoces la definición de locura?
Es hacer las cosas siempre del mismo modo, esperando resultados distintos"
Albert Einstein
últimamente no me estoy sintiendo muy bien.

así es amig@s...
Pana y yo, en la foto de 1 año y meses.

He andado desaparecida de este mundo blogeril, por lo cual me disculpo, y aún estoy sin muchos ánimos de escribir.
El sábado falleció mi abuela materna, después de una larga enfermedad que la dejó sin recuerdos, sin memoria y totalmente debilitada.
Veo a mi madre en paz, porque estuvo hasta el último momento a su lado, hizo lo imposible para que estuviera cómoda, dentro de lo que podía estarlo con suero y sondas por todos lados. Ella le pidió hace días que se fuera, ya que le alcanzaba a decir, entre lo poco que hablaba, que estaba muy cansada. La vi estar así y me dije, eso no es vida, y secretamente le pedí a Dios que se la llevara. Y así fue, después de días de internación, volvió a su casa y murió en su cama, como siempre quiso.
Dejo esta hermosa oración, escrita por el doctor de la Iglesia San Agustín, que creo que a los que tenemos fe nos alivia creer que nuestros seres queridos están en un lugar mucho mejor que este.
"No llores si me amas,
Si conocieras el don de Dios y lo que es el cielo!
Si pudieras oír el cántico de los ángeles
y verme en medio de ellos!
Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos; los horizontes, los campos
y los nuevos senderos que atravieso!
Si por un instante pudieras contemplar como yo,
la belleza ante la cual las bellezas palidecen!
Cómo!...¿Tu me has visto,
me has amado en el país de las sombras
y no te resignas a verme y
amarme en el país de las inmutables realidades?
Créeme.
Cuando la muerte venga a romper las ligaduras
como ha roto las que a mí me encadenaban,
cuando llegue un día que Dios ha fijado y conoce,
y tu alma venga a este cielo en que te ha precedido la mía,
ese día volverás a verme,
sentirás que te sigo amando,
que te amé, y encontrarás mi corazón
con todas sus ternuras purificadas.
Volverás a verme en transfiguración, en éxtasis, feliz!
ya no esperando la muerte, sino avanzando contigo,
que te llevaré de la mano por
senderos nuevos de Luz...y de Vida...
Enjuga tu llanto y no llores si me amas!"
(San Agustín)
Hoy tuve un acontecimiento feliz, mi amiga Fabiana dio a luz a su segunda hija, una preciosa beba de 3.750 kg llamada Malena. Ambas estaban radiantes, ella muy cansada por el parto pero muy bien gracias a Dios. Me mostró las fotos que sacó su marido, muy intensas, bromeábamos sobre que estaba "enhorquetada" pero no le daba vergüenza y se las mostraba a todos los que iban llegando. Lo que me llamó la atención, fue ver en la foto que, al igual que a mí, le ataron las piernas en la sala de parto. Esa posición, acostada y con las piernas atadas, se llama "litotomía", y se está volviendo cada vez más popular. Como no puedo con mi genio de pugnar por los derechos de las parturientas, googlée ese término para ver que decían al respecto. Y acá está. Litotomía en el parto: una práctica cuestionable.
Dr. Carlos Burgo, Obstetra
"Si tenemos que resumir la historia de la obstetricia en algunos pocos hitos hemos de resaltar por un lado la aparición de los instrumentos que se usan en la atención y por otro destacar el cambio de posición que le fue impuesto a la mujer en los albores de la obstetricia científica.
La utilización de esta práctica es un elemento paradigmático de un modelo de atención, que desvía su mirada hacia la consagración de la mujer como "objeto" del trabajo médico. Es la posición de litotomía impuesta la que define todo el carácter del vínculo asistencial: una mujer acostada en decúbito dorsal con sus muslos y piernas flexionados y sostenidos por encima de ella, atados, y declarando su inmovilidad.La aparición en la escena del parto de un nuevo representante social, el médico, en la habitación y en la intimidad, portando en sus manos los primeros instrumentos y con un naciente discurso científico y deshumanizante, desplaza a la comadrona y al padre.
Al imponer la posición acostada, el médico diseña la facilitación de su tarea. Puede dar órdenes que serán obedecidas. Pierde importancia el mundo afectivo de la mujer. Ya no está ella buscando distintas posiciones según sus necesidades, no puede hacerse sostener por una amiga, por su pareja, alentada y protegida. Acostada, expuesta y vulnerable, ya no será el médico quien se inclina a sus pies para recibir al niño.
La inmensa mayoría de los obstetras insisten hoy en día en la imposición de la litotomía como posición excluyente de la madre para parir, sin ninguna reflexión sobre lo que vive y siente cada mujer, y obligando al niño por nacer, en el recorrido por el canal del parto y su curvatura, que nazca hacia arriba. Como se asevera en numerosos libros de la especialidad y muchos obstetras sostienen en su práctica diaria, la litotomía es la posición más satisfactoria, la mejor, porque la mujer acostada con sus piernas colgadas está en la posición ideal que favorece, para quien la atiende, resolver cualquier complicación, efectuar (por rutina) intervenciones obstétricas (monitoreo fetal continuo) y conservar pautas de esterilidad.¿Pero quién considera la situación de la mujer? ¿Se le pregunta si es mejor y más satisfactoria para ella?
La biología no ha previsto que la mujer durante su trabajo de parto permanezca acostada. Puede moverse y cambiar de posición las veces que lo necesite y quiera. Esta movilidad de ninguna manera compromete el bienestar fetal. Esta es la condición de la inmensa mayoría de las mujeres, que usando los códigos médicos, se encuentran en situación de bajo riesgo.
La posición acostada de espaldas es la peor posición que pueda concebirse para el trabajo de parto y el parto. Entre los problemas enumerados desde el punto de vista fisiológico se destacan los siguientes:
La culminación de esta escena encuentra a la mujer pariendo acostada en una cama de partos, dentro de un ámbito de sala operatoria, con las piernas alzadas, flexionadas y sostenidas firmemente abiertas en unos estribos diseñados al efecto. El sexo rasurado, puesto en primer plano frente a los presentes y bien iluminado, frecuentemente rodeada por los cinturones del monitor fetal y la vía de la venoclisis sistemáticamente colocada. La inmovilidad es completa, el acceso a su cuerpo es total, hallándose a disposición para la inspección e intervención continua de los asistentes. Se incrementa la vulnerabiblidad por el fantasma de lo que el otro puede hacer con su cuerpo ya vulnerable.
Esta posición de dependencia que la compulsa a estar en manos de los otros tiene un enorme significado simbólico. Acostada, no alcanza con su mirada a sus genitales y la imposibilidad de movimiento la inhibe de estar conectada con sus impulsos y sensaciones físicas y emocionales. El esfuerzo de parir es una actividad humana que requiere un empeño subjetivo y una necesidad de contacto de los pies con la tierra.
Ella acostada, con los otros de pie frente a ella , está en una posición considerada "más cómoda" para la intervención pero que tiene un claro significado de poder, así, es silenciada la voz de la mujer para elegir la posición de parir.
Un intento de responder a evidencias científicas ha sido el desarrollo de los sillones de parto electrónicos, que con desigual fortuna han circulado por muchas salas de parto pero sin la correspondiente creencia en sus valores y beneficios. Pero debemos advertir que este diseño se transforma eventualmente en un instrumento más que intenta reemplazar el más valioso instrumento para parir que tiene una mujer: su propio cuerpo. En estas sillas de alta tecnología, a la mujer se le priva de la libertad de salir de su posición las veces que desee entre las contracciones y sus parejas se distancian del contacto íntimo necesario. A pesar de las ventajas fisiológicas que ofrece sobre la cama de partos y la litotomía, sigue constituyendo un obstáculo para las mujeres que desearían tener la libertad de cambiar frecuentemente de posiciones entre contracciones, para pujar quizás sentada, arrodillada o en cuclillas, en el piso o en el agua."
Carlos Burgo, Médico obstetra y ginecólogo, autor de Parir con pasión (editado en Argentina)
Miembro Titular de la Asociación Argentina de Ginecología y Obstetricia Psicosomática (AAGOP). Miembro Titular de la Asociación Argentina de Perinatología (ASAPER), Premio de la Fundación E. Koremblit: Retorno al parto natural, 1990, Buenos Aires, Argentina.
Me siento tan identificada con lo que expone el doctor Burgo! así me sentí yo en mi parto, un objeto, una cosa a la que tiraron encima de una cama de parto y ataron para hacer de ella lo que querían, sin voz ni voto. Despersonalizada. No hay palabra que lo defina mejor.
A mis lectoras y amigas, pido perdón si canso con este tema, pero es algo que me cuesta superar, el haber sido maltratada en el momento más maravilloso de mi vida, el nacimiento de mi hija, es algo que no puedo olvidar. No hay nada que hacer, como me dijeron desde una ONG a la que consulté, "ya pasó y no hay nada que puedas hacer". Lo que sí puedo hacer es ayudar a que a ninguna mujer le suceda lo mismo. Y si leyendo lo que escribo desde este humilde espacio, ayudo aunque sea a una sola chica, me sentiría mejor.

"Descansa en paz, mi pobre compañero,
descansa en paz;
más triste la suerte de tu dios
que no la tuya.
Los dioses lloran,
los dioses lloran cuando muere el perro
que les lamió las manos,
que les miró a los ojos,
y al mirarles así les preguntaba:
¿adónde vamos"
(Fragmento de "Elegía en la muerte de un perro"- Miguel de Unamuno)






Conoces la definición de locura?
Es hacer las cosas siempre del mismo modo, esperando resultados distintos"
Albert Einstein
últimamente no me estoy sintiendo muy bien.

así es amig@s...
Pana y yo, en la foto de 1 año y meses.

He andado desaparecida de este mundo blogeril, por lo cual me disculpo, y aún estoy sin muchos ánimos de escribir.
El sábado falleció mi abuela materna, después de una larga enfermedad que la dejó sin recuerdos, sin memoria y totalmente debilitada.
Veo a mi madre en paz, porque estuvo hasta el último momento a su lado, hizo lo imposible para que estuviera cómoda, dentro de lo que podía estarlo con suero y sondas por todos lados. Ella le pidió hace días que se fuera, ya que le alcanzaba a decir, entre lo poco que hablaba, que estaba muy cansada. La vi estar así y me dije, eso no es vida, y secretamente le pedí a Dios que se la llevara. Y así fue, después de días de internación, volvió a su casa y murió en su cama, como siempre quiso.
Dejo esta hermosa oración, escrita por el doctor de la Iglesia San Agustín, que creo que a los que tenemos fe nos alivia creer que nuestros seres queridos están en un lugar mucho mejor que este.
"No llores si me amas,
Si conocieras el don de Dios y lo que es el cielo!
Si pudieras oír el cántico de los ángeles
y verme en medio de ellos!
Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos; los horizontes, los campos
y los nuevos senderos que atravieso!
Si por un instante pudieras contemplar como yo,
la belleza ante la cual las bellezas palidecen!
Cómo!...¿Tu me has visto,
me has amado en el país de las sombras
y no te resignas a verme y
amarme en el país de las inmutables realidades?
Créeme.
Cuando la muerte venga a romper las ligaduras
como ha roto las que a mí me encadenaban,
cuando llegue un día que Dios ha fijado y conoce,
y tu alma venga a este cielo en que te ha precedido la mía,
ese día volverás a verme,
sentirás que te sigo amando,
que te amé, y encontrarás mi corazón
con todas sus ternuras purificadas.
Volverás a verme en transfiguración, en éxtasis, feliz!
ya no esperando la muerte, sino avanzando contigo,
que te llevaré de la mano por
senderos nuevos de Luz...y de Vida...
Enjuga tu llanto y no llores si me amas!"
(San Agustín)
Hoy tuve un acontecimiento feliz, mi amiga Fabiana dio a luz a su segunda hija, una preciosa beba de 3.750 kg llamada Malena. Ambas estaban radiantes, ella muy cansada por el parto pero muy bien gracias a Dios. Me mostró las fotos que sacó su marido, muy intensas, bromeábamos sobre que estaba "enhorquetada" pero no le daba vergüenza y se las mostraba a todos los que iban llegando. Lo que me llamó la atención, fue ver en la foto que, al igual que a mí, le ataron las piernas en la sala de parto. Esa posición, acostada y con las piernas atadas, se llama "litotomía", y se está volviendo cada vez más popular. Como no puedo con mi genio de pugnar por los derechos de las parturientas, googlée ese término para ver que decían al respecto. Y acá está. Litotomía en el parto: una práctica cuestionable.
Dr. Carlos Burgo, Obstetra
"Si tenemos que resumir la historia de la obstetricia en algunos pocos hitos hemos de resaltar por un lado la aparición de los instrumentos que se usan en la atención y por otro destacar el cambio de posición que le fue impuesto a la mujer en los albores de la obstetricia científica.
La utilización de esta práctica es un elemento paradigmático de un modelo de atención, que desvía su mirada hacia la consagración de la mujer como "objeto" del trabajo médico. Es la posición de litotomía impuesta la que define todo el carácter del vínculo asistencial: una mujer acostada en decúbito dorsal con sus muslos y piernas flexionados y sostenidos por encima de ella, atados, y declarando su inmovilidad.La aparición en la escena del parto de un nuevo representante social, el médico, en la habitación y en la intimidad, portando en sus manos los primeros instrumentos y con un naciente discurso científico y deshumanizante, desplaza a la comadrona y al padre.
Al imponer la posición acostada, el médico diseña la facilitación de su tarea. Puede dar órdenes que serán obedecidas. Pierde importancia el mundo afectivo de la mujer. Ya no está ella buscando distintas posiciones según sus necesidades, no puede hacerse sostener por una amiga, por su pareja, alentada y protegida. Acostada, expuesta y vulnerable, ya no será el médico quien se inclina a sus pies para recibir al niño.
La inmensa mayoría de los obstetras insisten hoy en día en la imposición de la litotomía como posición excluyente de la madre para parir, sin ninguna reflexión sobre lo que vive y siente cada mujer, y obligando al niño por nacer, en el recorrido por el canal del parto y su curvatura, que nazca hacia arriba. Como se asevera en numerosos libros de la especialidad y muchos obstetras sostienen en su práctica diaria, la litotomía es la posición más satisfactoria, la mejor, porque la mujer acostada con sus piernas colgadas está en la posición ideal que favorece, para quien la atiende, resolver cualquier complicación, efectuar (por rutina) intervenciones obstétricas (monitoreo fetal continuo) y conservar pautas de esterilidad.¿Pero quién considera la situación de la mujer? ¿Se le pregunta si es mejor y más satisfactoria para ella?
La biología no ha previsto que la mujer durante su trabajo de parto permanezca acostada. Puede moverse y cambiar de posición las veces que lo necesite y quiera. Esta movilidad de ninguna manera compromete el bienestar fetal. Esta es la condición de la inmensa mayoría de las mujeres, que usando los códigos médicos, se encuentran en situación de bajo riesgo.
La posición acostada de espaldas es la peor posición que pueda concebirse para el trabajo de parto y el parto. Entre los problemas enumerados desde el punto de vista fisiológico se destacan los siguientes:
La culminación de esta escena encuentra a la mujer pariendo acostada en una cama de partos, dentro de un ámbito de sala operatoria, con las piernas alzadas, flexionadas y sostenidas firmemente abiertas en unos estribos diseñados al efecto. El sexo rasurado, puesto en primer plano frente a los presentes y bien iluminado, frecuentemente rodeada por los cinturones del monitor fetal y la vía de la venoclisis sistemáticamente colocada. La inmovilidad es completa, el acceso a su cuerpo es total, hallándose a disposición para la inspección e intervención continua de los asistentes. Se incrementa la vulnerabiblidad por el fantasma de lo que el otro puede hacer con su cuerpo ya vulnerable.
Esta posición de dependencia que la compulsa a estar en manos de los otros tiene un enorme significado simbólico. Acostada, no alcanza con su mirada a sus genitales y la imposibilidad de movimiento la inhibe de estar conectada con sus impulsos y sensaciones físicas y emocionales. El esfuerzo de parir es una actividad humana que requiere un empeño subjetivo y una necesidad de contacto de los pies con la tierra.
Ella acostada, con los otros de pie frente a ella , está en una posición considerada "más cómoda" para la intervención pero que tiene un claro significado de poder, así, es silenciada la voz de la mujer para elegir la posición de parir.
Un intento de responder a evidencias científicas ha sido el desarrollo de los sillones de parto electrónicos, que con desigual fortuna han circulado por muchas salas de parto pero sin la correspondiente creencia en sus valores y beneficios. Pero debemos advertir que este diseño se transforma eventualmente en un instrumento más que intenta reemplazar el más valioso instrumento para parir que tiene una mujer: su propio cuerpo. En estas sillas de alta tecnología, a la mujer se le priva de la libertad de salir de su posición las veces que desee entre las contracciones y sus parejas se distancian del contacto íntimo necesario. A pesar de las ventajas fisiológicas que ofrece sobre la cama de partos y la litotomía, sigue constituyendo un obstáculo para las mujeres que desearían tener la libertad de cambiar frecuentemente de posiciones entre contracciones, para pujar quizás sentada, arrodillada o en cuclillas, en el piso o en el agua."
Carlos Burgo, Médico obstetra y ginecólogo, autor de Parir con pasión (editado en Argentina)
Miembro Titular de la Asociación Argentina de Ginecología y Obstetricia Psicosomática (AAGOP). Miembro Titular de la Asociación Argentina de Perinatología (ASAPER), Premio de la Fundación E. Koremblit: Retorno al parto natural, 1990, Buenos Aires, Argentina.
Me siento tan identificada con lo que expone el doctor Burgo! así me sentí yo en mi parto, un objeto, una cosa a la que tiraron encima de una cama de parto y ataron para hacer de ella lo que querían, sin voz ni voto. Despersonalizada. No hay palabra que lo defina mejor.
A mis lectoras y amigas, pido perdón si canso con este tema, pero es algo que me cuesta superar, el haber sido maltratada en el momento más maravilloso de mi vida, el nacimiento de mi hija, es algo que no puedo olvidar. No hay nada que hacer, como me dijeron desde una ONG a la que consulté, "ya pasó y no hay nada que puedas hacer". Lo que sí puedo hacer es ayudar a que a ninguna mujer le suceda lo mismo. Y si leyendo lo que escribo desde este humilde espacio, ayudo aunque sea a una sola chica, me sentiría mejor.

"Descansa en paz, mi pobre compañero,
descansa en paz;
más triste la suerte de tu dios
que no la tuya.
Los dioses lloran,
los dioses lloran cuando muere el perro
que les lamió las manos,
que les miró a los ojos,
y al mirarles así les preguntaba:
¿adónde vamos"
(Fragmento de "Elegía en la muerte de un perro"- Miguel de Unamuno)