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domingo, 5 de septiembre de 2010

TODO LO QUE NECESITO SABER.


me acuerdo de este texto, la primera vez que lo leí fue en un cuadro enorme que estaba en el Instituto de Inglés al que iba, por supuesto estaba en inglés, pero es maravilloso....


TODO LO QUE REALMENTE NECESITABA SABER, LO APRENDI EN EL JARDIN DE INFANTES


Todo lo que realmente necesitaba saber acerca de cómo vivir, que hacer y cómo ser lo aprendí en el jardín de infantes.
La sabiduría no estaba en la cima de la montaña de la carrera educativa, sino allí, en el arenero del jardín.
Estas son las cosas que aprendí:
* Jugá limpio.
* No le pegues a la gente
* Devolvé las cosas de donde las sacaste
* Limpia tu propio enchastre
* No tomes cosas que no son tuyas
* Pedí perdón cuando lastimás a alguien
* Lavate las manos antes de comer
* Las galletitas con leche te hacen bien
* Viví una vida balanceada:aprendé y pensá, dibujá y pinta, cantá y bailá, jugá y trabajá un poco todos los días
* Dormí una siestita todas las tardes
* Cuando salís al mundo, cuídate del tráfico, tomate de las manos con otros y manténganse juntos
* Sé consciente del asombro
* Acordate de las semillitas en el frasco, las raíces van hacia abajo y el tallo hacia arriba, nadie sabe verdaderamente como o porqué, pero todos somos así.
* Los pescados, los hamsters, las ratitas blancas e incluso las semillitas, todos se mueren. Nosotros también.
* Y acordate de tus primeros libros de cuentos y las primeras palabras que te enseñaban. Las palabras mas grandes de todas: MAMA y PAPA
Todo lo que necesitabas saber está allí en algún lado. La regla de oro, el amor y la higiene básica. La ecología, la política, la igualdad y la vida sana.
Tomá cualquiera de estos puntos y expresalo con palabras sofisticadas. Ahora aplicalo a tu vida familiar, tu trabajo, a tu gobierno o a tu mundo, y verás cómo se mantiene verdadero, claro y firme.
Imaginate cuanto mejor sería el mundo si todos comiéramos galletitas con leche a las tres de la tarde para luego acostarnos a dormir una siesta. O si todos los gobiernos tuvieran como política básica el siempre devolver cada cosa a su lugar y limpiar su propio enchastre
Y sigue siendo cierto, no importa la edad que tengas, que cuando salís al mundo, lo mejor es tomarte de la mano con otros y mantenerte unido.-

Robert Fulghum

jueves, 12 de noviembre de 2009

La Pana

Siempre recuerdo mi infancia como maravillosa, porque realmente lo fue.
Fui afortunada de tener una gran familia, muy unida, y a pesar de ser hija única
nunca me sentí sola.

Mi mamá fue enfermera (actualmente es jubilada) así que desde bebé me dejaba al cuidado de quien fue mi segunda mamá y tal vez la persona más inolvidable que conocí: mi tía abuela "Pana". En realidad se llamaba Juana, pero como a mí no me salía el nombre cuando era chiquita, así quedó y así la conocía todo el mundo: "La Pana". Siempre vivió con nosotros, ya que jamás se casó.

Así que mis viejos trabajaban, y La Pana era la persona que me llamaba para ir al colegio, que me llevaba el desayuno a la cama, me peinaba, iba a mis actos escolares a arreglarme, me esperaba con la comida, nos hacía la merienda a mí y a mis amigas, me arreglaba las muñecas que rompíamos, y por supuesto, mi cómplice y compinche en todas mis travesuras de niña y más luego de adolescente.

De chica me pasaba a su cama cuando había tormenta, y leíamos la "Selecciones".

A ella le contaba de mis "amoríos", con ella tomábamos mate con mis amigas ya que todas la adoraban y la querían como a una abuela; veíamos todas las novelas habidas y por haber, me enseñaba de repostería, cocina, costura y a curar el empacho.

Ella se acordaba de cada cumpleaños, visitaba a todos los enfermos, ayudaba a los vecinos, allí estaba siempre con su buen humor, su alegría y sus "metidas", queriéndole arreglar la vida a todos.
Ella lo era todo para mí; y sé que yo era todo para ella, a pesar de que tenía nietos postizos y sobrinos para tirar para arriba.

Una noche, hace 5 años, salí como salía todas las noches en esa época, a juntarme con mis amigos en el ciber y en la sala de juegos, cosa que hacíamos a diario.
Recuerdo que ella me dijo "por qué no te quedas un poco en la casa... dejá de salir tanto". Y tenía razón... yo era bastante rebelde en esa época y literalmente no paraba en mi casa.
Saludé en general con un "chau" y salí.
A eso de las 12 de la noche me fueron a buscar al ciber mis primos, con urgencia, pero sin querer decirme que pasaba. A toda costa me querían llevar con ellos, y yo insistía en que me dijeran qué sucedía; pero nadie me decía nada. De repente, se me cruzó como un fogonazo por la cabeza: "La Pana"... y sin que me dijeran nada, lo supe.

Se había ido.

Tranquilamente, sin sufrir, apenas con un quejido, en su propia casa y en su cama. Como ella siempre lo decía, "sin ser una carga para nadie". Y Dios escuchó su pedido.
Desde ese momento me maldecí a mí misma por no haber estado, por no haberle podido dar un último beso y decirle cuánto la quería y todo lo que era para mí...
Pero luego atando cabos con otros familiares, por conversaciones que tuvieron con ella,entendí que ella sabía, que siempre supo que su fin estaba cerca y era un alivio saber que yo no la vería morir.

Y esté donde esté, no hay día que pase sin que piense en ella, sin que me pregunte por qué... sin que le pida que nos proteja.. y sé que está ahí...Pana y yo, en la foto de 1 año y meses.



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domingo, 5 de septiembre de 2010

TODO LO QUE NECESITO SABER.


me acuerdo de este texto, la primera vez que lo leí fue en un cuadro enorme que estaba en el Instituto de Inglés al que iba, por supuesto estaba en inglés, pero es maravilloso....


TODO LO QUE REALMENTE NECESITABA SABER, LO APRENDI EN EL JARDIN DE INFANTES


Todo lo que realmente necesitaba saber acerca de cómo vivir, que hacer y cómo ser lo aprendí en el jardín de infantes.
La sabiduría no estaba en la cima de la montaña de la carrera educativa, sino allí, en el arenero del jardín.
Estas son las cosas que aprendí:
* Jugá limpio.
* No le pegues a la gente
* Devolvé las cosas de donde las sacaste
* Limpia tu propio enchastre
* No tomes cosas que no son tuyas
* Pedí perdón cuando lastimás a alguien
* Lavate las manos antes de comer
* Las galletitas con leche te hacen bien
* Viví una vida balanceada:aprendé y pensá, dibujá y pinta, cantá y bailá, jugá y trabajá un poco todos los días
* Dormí una siestita todas las tardes
* Cuando salís al mundo, cuídate del tráfico, tomate de las manos con otros y manténganse juntos
* Sé consciente del asombro
* Acordate de las semillitas en el frasco, las raíces van hacia abajo y el tallo hacia arriba, nadie sabe verdaderamente como o porqué, pero todos somos así.
* Los pescados, los hamsters, las ratitas blancas e incluso las semillitas, todos se mueren. Nosotros también.
* Y acordate de tus primeros libros de cuentos y las primeras palabras que te enseñaban. Las palabras mas grandes de todas: MAMA y PAPA
Todo lo que necesitabas saber está allí en algún lado. La regla de oro, el amor y la higiene básica. La ecología, la política, la igualdad y la vida sana.
Tomá cualquiera de estos puntos y expresalo con palabras sofisticadas. Ahora aplicalo a tu vida familiar, tu trabajo, a tu gobierno o a tu mundo, y verás cómo se mantiene verdadero, claro y firme.
Imaginate cuanto mejor sería el mundo si todos comiéramos galletitas con leche a las tres de la tarde para luego acostarnos a dormir una siesta. O si todos los gobiernos tuvieran como política básica el siempre devolver cada cosa a su lugar y limpiar su propio enchastre
Y sigue siendo cierto, no importa la edad que tengas, que cuando salís al mundo, lo mejor es tomarte de la mano con otros y mantenerte unido.-

Robert Fulghum

jueves, 12 de noviembre de 2009

La Pana

Siempre recuerdo mi infancia como maravillosa, porque realmente lo fue.
Fui afortunada de tener una gran familia, muy unida, y a pesar de ser hija única
nunca me sentí sola.

Mi mamá fue enfermera (actualmente es jubilada) así que desde bebé me dejaba al cuidado de quien fue mi segunda mamá y tal vez la persona más inolvidable que conocí: mi tía abuela "Pana". En realidad se llamaba Juana, pero como a mí no me salía el nombre cuando era chiquita, así quedó y así la conocía todo el mundo: "La Pana". Siempre vivió con nosotros, ya que jamás se casó.

Así que mis viejos trabajaban, y La Pana era la persona que me llamaba para ir al colegio, que me llevaba el desayuno a la cama, me peinaba, iba a mis actos escolares a arreglarme, me esperaba con la comida, nos hacía la merienda a mí y a mis amigas, me arreglaba las muñecas que rompíamos, y por supuesto, mi cómplice y compinche en todas mis travesuras de niña y más luego de adolescente.

De chica me pasaba a su cama cuando había tormenta, y leíamos la "Selecciones".

A ella le contaba de mis "amoríos", con ella tomábamos mate con mis amigas ya que todas la adoraban y la querían como a una abuela; veíamos todas las novelas habidas y por haber, me enseñaba de repostería, cocina, costura y a curar el empacho.

Ella se acordaba de cada cumpleaños, visitaba a todos los enfermos, ayudaba a los vecinos, allí estaba siempre con su buen humor, su alegría y sus "metidas", queriéndole arreglar la vida a todos.
Ella lo era todo para mí; y sé que yo era todo para ella, a pesar de que tenía nietos postizos y sobrinos para tirar para arriba.

Una noche, hace 5 años, salí como salía todas las noches en esa época, a juntarme con mis amigos en el ciber y en la sala de juegos, cosa que hacíamos a diario.
Recuerdo que ella me dijo "por qué no te quedas un poco en la casa... dejá de salir tanto". Y tenía razón... yo era bastante rebelde en esa época y literalmente no paraba en mi casa.
Saludé en general con un "chau" y salí.
A eso de las 12 de la noche me fueron a buscar al ciber mis primos, con urgencia, pero sin querer decirme que pasaba. A toda costa me querían llevar con ellos, y yo insistía en que me dijeran qué sucedía; pero nadie me decía nada. De repente, se me cruzó como un fogonazo por la cabeza: "La Pana"... y sin que me dijeran nada, lo supe.

Se había ido.

Tranquilamente, sin sufrir, apenas con un quejido, en su propia casa y en su cama. Como ella siempre lo decía, "sin ser una carga para nadie". Y Dios escuchó su pedido.
Desde ese momento me maldecí a mí misma por no haber estado, por no haberle podido dar un último beso y decirle cuánto la quería y todo lo que era para mí...
Pero luego atando cabos con otros familiares, por conversaciones que tuvieron con ella,entendí que ella sabía, que siempre supo que su fin estaba cerca y era un alivio saber que yo no la vería morir.

Y esté donde esté, no hay día que pase sin que piense en ella, sin que me pregunte por qué... sin que le pida que nos proteja.. y sé que está ahí...Pana y yo, en la foto de 1 año y meses.