Mostrando entradas con la etiqueta litotomía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta litotomía. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de mayo de 2010

Mi parto NO respetado

Siguiendo con la Semana del Parto Respetado, me gusta contar (una vez más) mi experiencia.

El mío, lamentablemente, fue un PARTO NO RESPETADO.

A Dios gracias todo salió bien, triunfó la ciencia, y mi hija y yo estuvimos perfectamente bien... físicamente.

Pero la herida emocional que me quedó de entonces, dolió, y duele,
Duele más que cuando me metieron una pinza para romperme la bolsa sin ni siquiera avisarme;
duele más que estar sola y asustada, y que echen afuera a tus familiares, sin permitirte que una persona querida esté a tu lado en ese momento;
duele más que te digan "no grités", "no me saqués la mano", como si una hubiera pasado por eso mil veces!! y pudiera controlar el dolor;
duele más que me hayan puesto enseguida suero con OXITOCINA, pero recién enterarme mucho después qué era ese líquido que estaban metiendo en MIS venas;
duele más que me hayan acostado, en litotomía, inmóvil, con las piernas totalmente levantadas y atadas arriba, de modo que NO HAY FORMA de moverse o cambiar de posición.. (me pregunto para quién es tanta comodidad...);
duele mucho más, mucho más,que la episiotomía de rutina (e innecesaria la mayoría de las veces) que me hicieron.
Duele más que cuando nació mi hija, se la llevaran fuera de mi vista, en lugar de ponerla en mi pecho, cerca mío!!
Me sentí una COSA.
Porque que te traten así, como un objeto, como un ALGO que no tiene sentimientos, ni opinión, ni voz ni voto...
Despersonaliza.

NUNCA ME DIERON OPCION.
NUNCA ME PREGUNTARON QUE QUERÍA.
NUNCA PUDE ELEGIR.

Tenía derechos, pero no los exigí porque los ignoraba. No lo sabía.
Ahora lo sé, y no se puede volver el tiempo atrás, pero si tengo otros hijos, no me volverá a pasar lo mismo.
Y sobre todo, escribo y cuento todo esto no para que me tengan lástima, o se horroricen, o quejarme.
Simplemente lo hago para que aunque sea UNA MUJER, una sola, sepa que HAY DERECHOS.
Y no haría falta que lo diga una ley, tendría que ser obvio que la protagonista del parto seas VOS...















domingo, 1 de marzo de 2009

Litotomía

Hoy tuve un acontecimiento feliz, mi amiga Fabiana dio a luz a su segunda hija, una preciosa beba de 3.750 kg llamada Malena. Ambas estaban radiantes, ella muy cansada por el parto pero muy bien gracias a Dios. Me mostró las fotos que sacó su marido, muy intensas, bromeábamos sobre que estaba "enhorquetada" pero no le daba vergüenza y se las mostraba a todos los que iban llegando. Lo que me llamó la atención, fue ver en la foto que, al igual que a mí, le ataron las piernas en la sala de parto. Esa posición, acostada y con las piernas atadas, se llama "litotomía", y se está volviendo cada vez más popular. Como no puedo con mi genio de pugnar por los derechos de las parturientas, googlée ese término para ver que decían al respecto. Y acá está.

Litotomía en el parto: una práctica cuestionable.
Dr. Carlos Burgo, Obstetra

"Si tenemos que resumir la historia de la obstetricia en algunos pocos hitos hemos de resaltar por un lado la aparición de los instrumentos que se usan en la atención y por otro destacar el cambio de posición que le fue impuesto a la mujer en los albores de la obstetricia científica.

La utilización de esta práctica es un elemento paradigmático de un modelo de atención, que desvía su mirada hacia la consagración de la mujer como "objeto" del trabajo médico. Es la posición de litotomía impuesta la que define todo el carácter del vínculo asistencial: una mujer acostada en decúbito dorsal con sus muslos y piernas flexionados y sostenidos por encima de ella, atados, y declarando su inmovilidad.

La aparición en la escena del parto de un nuevo representante social, el médico, en la habitación y en la intimidad, portando en sus manos los primeros instrumentos y con un naciente discurso científico y deshumanizante, desplaza a la comadrona y al padre.

Al imponer la posición acostada, el médico diseña la facilitación de su tarea. Puede dar órdenes que serán obedecidas. Pierde importancia el mundo afectivo de la mujer. Ya no está ella buscando distintas posiciones según sus necesidades, no puede hacerse sostener por una amiga, por su pareja, alentada y protegida. Acostada, expuesta y vulnerable, ya no será el médico quien se inclina a sus pies para recibir al niño.

La inmensa mayoría de los obstetras insisten hoy en día en la imposición de la litotomía como posición excluyente de la madre para parir, sin ninguna reflexión sobre lo que vive y siente cada mujer, y obligando al niño por nacer, en el recorrido por el canal del parto y su curvatura, que nazca hacia arriba. Como se asevera en numerosos libros de la especialidad y muchos obstetras sostienen en su práctica diaria, la litotomía es la posición más satisfactoria, la mejor, porque la mujer acostada con sus piernas colgadas está en la posición ideal que favorece, para quien la atiende, resolver cualquier complicación, efectuar (por rutina) intervenciones obstétricas (monitoreo fetal continuo) y conservar pautas de esterilidad.

¿Pero quién considera la situación de la mujer? ¿Se le pregunta si es mejor y más satisfactoria para ella?

La biología no ha previsto que la mujer durante su trabajo de parto permanezca acostada. Puede moverse y cambiar de posición las veces que lo necesite y quiera. Esta movilidad de ninguna manera compromete el bienestar fetal. Esta es la condición de la inmensa mayoría de las mujeres, que usando los códigos médicos, se encuentran en situación de bajo riesgo.

La posición acostada de espaldas es la peor posición que pueda concebirse para el trabajo de parto y el parto. Entre los problemas enumerados desde el punto de vista fisiológico se destacan los siguientes:

  1. la compresión de los gruesos vasos sanguíneos dorsales interfiere con la circulación y disminuye la presión sanguínea con la consiguiente disminución de la oxigenación fetal, La actividad contráctil uterina tiende a ser más débil y menos frecuente, y la necesidad de pujar se torna más dificultosa debido al esfuerzo mayor al no estar favorecida por la fuerza de la gravedad. El descenso más lento incrementa el uso del fórceps.
  2. El coccix es comprimido contra la cama de parto, que lo fuerza hacia delante estrechando la salida pélvica, con la mayor dificultad y alargamiento de la expulsión.
  3. La compresión nerviosa, por la presión ejercida sobre las piernas colgadas en los estribos.
  4. La ausencia de una efectiva y sostenida presión por parte de la cabeza fetal sobre el periné, no permite una eficaz y pausada distensión del mismo, con la consecuencia de una necesidad compulsiva de realizar una episiotomía que sería innecesaria.
  5. El carácter de procedimiento de intervención de la posición de litotomía se completa con anestesias peridurales e infusiones de oxitocina rutinarias que agregan dificultades inherentes a esos procedimientos.
Sobre este parámetro de la medicalización se sostienen y afirman otros dos aspectos que caracterizan y ponen valla a la catarata emocional que irrumpe continuamente, uno de ellos es la despersonalización de la parturienta transformada en un "objeto de trabajo", un "campo de trabajo", rendida en su condición de "paciente", acostada inmóvil y obediente a las prescripciones del "personal". En esta condición se somete al "torrente animal" de movimientos y sonidos que pulsan internamente por encontrar cauce en su cuerpo "amordazado". La experiencia de desintegración y pérdida de control resulta intolerable e inmanejable. Un cuerpo-objeto despersonalizado es dócil a la exigencia médica.

La culminación de esta escena encuentra a la mujer pariendo acostada en una cama de partos, dentro de un ámbito de sala operatoria, con las piernas alzadas, flexionadas y sostenidas firmemente abiertas en unos estribos diseñados al efecto. El sexo rasurado, puesto en primer plano frente a los presentes y bien iluminado, frecuentemente rodeada por los cinturones del monitor fetal y la vía de la venoclisis sistemáticamente colocada. La inmovilidad es completa, el acceso a su cuerpo es total, hallándose a disposición para la inspección e intervención continua de los asistentes. Se incrementa la vulnerabiblidad por el fantasma de lo que el otro puede hacer con su cuerpo ya vulnerable.

Esta posición de dependencia que la compulsa a estar en manos de los otros tiene un enorme significado simbólico. Acostada, no alcanza con su mirada a sus genitales y la imposibilidad de movimiento la inhibe de estar conectada con sus impulsos y sensaciones físicas y emocionales. El esfuerzo de parir es una actividad humana que requiere un empeño subjetivo y una necesidad de contacto de los pies con la tierra.

Ella acostada, con los otros de pie frente a ella , está en una posición considerada "más cómoda" para la intervención pero que tiene un claro significado de poder, así, es silenciada la voz de la mujer para elegir la posición de parir.

Un intento de responder a evidencias científicas ha sido el desarrollo de los sillones de parto electrónicos, que con desigual fortuna han circulado por muchas salas de parto pero sin la correspondiente creencia en sus valores y beneficios. Pero debemos advertir que este diseño se transforma eventualmente en un instrumento más que intenta reemplazar el más valioso instrumento para parir que tiene una mujer: su propio cuerpo. En estas sillas de alta tecnología, a la mujer se le priva de la libertad de salir de su posición las veces que desee entre las contracciones y sus parejas se distancian del contacto íntimo necesario. A pesar de las ventajas fisiológicas que ofrece sobre la cama de partos y la litotomía, sigue constituyendo un obstáculo para las mujeres que desearían tener la libertad de cambiar frecuentemente de posiciones entre contracciones, para pujar quizás sentada, arrodillada o en cuclillas, en el piso o en el agua."

Carlos Burgo, Médico obstetra y ginecólogo, autor de Parir con pasión (editado en Argentina)

Miembro Titular de la Asociación Argentina de Ginecología y Obstetricia Psicosomática (AAGOP). Miembro Titular de la Asociación Argentina de Perinatología (ASAPER), Premio de la Fundación E. Koremblit: Retorno al parto natural, 1990, Buenos Aires, Argentina.


Me siento tan identificada con lo que expone el doctor Burgo! así me sentí yo en mi parto, un objeto, una cosa a la que tiraron encima de una cama de parto y ataron para hacer de ella lo que querían, sin voz ni voto. Despersonalizada. No hay palabra que lo defina mejor.

A mis lectoras y amigas, pido perdón si canso con este tema, pero es algo que me cuesta superar, el haber sido maltratada en el momento más maravilloso de mi vida, el nacimiento de mi hija, es algo que no puedo olvidar. No hay nada que hacer, como me dijeron desde una ONG a la que consulté, "ya pasó y no hay nada que puedas hacer". Lo que sí puedo hacer es ayudar a que a ninguna mujer le suceda lo mismo. Y si leyendo lo que escribo desde este humilde espacio, ayudo aunque sea a una sola chica, me sentiría mejor.


Mostrando entradas con la etiqueta litotomía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta litotomía. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de mayo de 2010

Mi parto NO respetado

Siguiendo con la Semana del Parto Respetado, me gusta contar (una vez más) mi experiencia.

El mío, lamentablemente, fue un PARTO NO RESPETADO.

A Dios gracias todo salió bien, triunfó la ciencia, y mi hija y yo estuvimos perfectamente bien... físicamente.

Pero la herida emocional que me quedó de entonces, dolió, y duele,
Duele más que cuando me metieron una pinza para romperme la bolsa sin ni siquiera avisarme;
duele más que estar sola y asustada, y que echen afuera a tus familiares, sin permitirte que una persona querida esté a tu lado en ese momento;
duele más que te digan "no grités", "no me saqués la mano", como si una hubiera pasado por eso mil veces!! y pudiera controlar el dolor;
duele más que me hayan puesto enseguida suero con OXITOCINA, pero recién enterarme mucho después qué era ese líquido que estaban metiendo en MIS venas;
duele más que me hayan acostado, en litotomía, inmóvil, con las piernas totalmente levantadas y atadas arriba, de modo que NO HAY FORMA de moverse o cambiar de posición.. (me pregunto para quién es tanta comodidad...);
duele mucho más, mucho más,que la episiotomía de rutina (e innecesaria la mayoría de las veces) que me hicieron.
Duele más que cuando nació mi hija, se la llevaran fuera de mi vista, en lugar de ponerla en mi pecho, cerca mío!!
Me sentí una COSA.
Porque que te traten así, como un objeto, como un ALGO que no tiene sentimientos, ni opinión, ni voz ni voto...
Despersonaliza.

NUNCA ME DIERON OPCION.
NUNCA ME PREGUNTARON QUE QUERÍA.
NUNCA PUDE ELEGIR.

Tenía derechos, pero no los exigí porque los ignoraba. No lo sabía.
Ahora lo sé, y no se puede volver el tiempo atrás, pero si tengo otros hijos, no me volverá a pasar lo mismo.
Y sobre todo, escribo y cuento todo esto no para que me tengan lástima, o se horroricen, o quejarme.
Simplemente lo hago para que aunque sea UNA MUJER, una sola, sepa que HAY DERECHOS.
Y no haría falta que lo diga una ley, tendría que ser obvio que la protagonista del parto seas VOS...















domingo, 1 de marzo de 2009

Litotomía

Hoy tuve un acontecimiento feliz, mi amiga Fabiana dio a luz a su segunda hija, una preciosa beba de 3.750 kg llamada Malena. Ambas estaban radiantes, ella muy cansada por el parto pero muy bien gracias a Dios. Me mostró las fotos que sacó su marido, muy intensas, bromeábamos sobre que estaba "enhorquetada" pero no le daba vergüenza y se las mostraba a todos los que iban llegando. Lo que me llamó la atención, fue ver en la foto que, al igual que a mí, le ataron las piernas en la sala de parto. Esa posición, acostada y con las piernas atadas, se llama "litotomía", y se está volviendo cada vez más popular. Como no puedo con mi genio de pugnar por los derechos de las parturientas, googlée ese término para ver que decían al respecto. Y acá está.

Litotomía en el parto: una práctica cuestionable.
Dr. Carlos Burgo, Obstetra

"Si tenemos que resumir la historia de la obstetricia en algunos pocos hitos hemos de resaltar por un lado la aparición de los instrumentos que se usan en la atención y por otro destacar el cambio de posición que le fue impuesto a la mujer en los albores de la obstetricia científica.

La utilización de esta práctica es un elemento paradigmático de un modelo de atención, que desvía su mirada hacia la consagración de la mujer como "objeto" del trabajo médico. Es la posición de litotomía impuesta la que define todo el carácter del vínculo asistencial: una mujer acostada en decúbito dorsal con sus muslos y piernas flexionados y sostenidos por encima de ella, atados, y declarando su inmovilidad.

La aparición en la escena del parto de un nuevo representante social, el médico, en la habitación y en la intimidad, portando en sus manos los primeros instrumentos y con un naciente discurso científico y deshumanizante, desplaza a la comadrona y al padre.

Al imponer la posición acostada, el médico diseña la facilitación de su tarea. Puede dar órdenes que serán obedecidas. Pierde importancia el mundo afectivo de la mujer. Ya no está ella buscando distintas posiciones según sus necesidades, no puede hacerse sostener por una amiga, por su pareja, alentada y protegida. Acostada, expuesta y vulnerable, ya no será el médico quien se inclina a sus pies para recibir al niño.

La inmensa mayoría de los obstetras insisten hoy en día en la imposición de la litotomía como posición excluyente de la madre para parir, sin ninguna reflexión sobre lo que vive y siente cada mujer, y obligando al niño por nacer, en el recorrido por el canal del parto y su curvatura, que nazca hacia arriba. Como se asevera en numerosos libros de la especialidad y muchos obstetras sostienen en su práctica diaria, la litotomía es la posición más satisfactoria, la mejor, porque la mujer acostada con sus piernas colgadas está en la posición ideal que favorece, para quien la atiende, resolver cualquier complicación, efectuar (por rutina) intervenciones obstétricas (monitoreo fetal continuo) y conservar pautas de esterilidad.

¿Pero quién considera la situación de la mujer? ¿Se le pregunta si es mejor y más satisfactoria para ella?

La biología no ha previsto que la mujer durante su trabajo de parto permanezca acostada. Puede moverse y cambiar de posición las veces que lo necesite y quiera. Esta movilidad de ninguna manera compromete el bienestar fetal. Esta es la condición de la inmensa mayoría de las mujeres, que usando los códigos médicos, se encuentran en situación de bajo riesgo.

La posición acostada de espaldas es la peor posición que pueda concebirse para el trabajo de parto y el parto. Entre los problemas enumerados desde el punto de vista fisiológico se destacan los siguientes:

  1. la compresión de los gruesos vasos sanguíneos dorsales interfiere con la circulación y disminuye la presión sanguínea con la consiguiente disminución de la oxigenación fetal, La actividad contráctil uterina tiende a ser más débil y menos frecuente, y la necesidad de pujar se torna más dificultosa debido al esfuerzo mayor al no estar favorecida por la fuerza de la gravedad. El descenso más lento incrementa el uso del fórceps.
  2. El coccix es comprimido contra la cama de parto, que lo fuerza hacia delante estrechando la salida pélvica, con la mayor dificultad y alargamiento de la expulsión.
  3. La compresión nerviosa, por la presión ejercida sobre las piernas colgadas en los estribos.
  4. La ausencia de una efectiva y sostenida presión por parte de la cabeza fetal sobre el periné, no permite una eficaz y pausada distensión del mismo, con la consecuencia de una necesidad compulsiva de realizar una episiotomía que sería innecesaria.
  5. El carácter de procedimiento de intervención de la posición de litotomía se completa con anestesias peridurales e infusiones de oxitocina rutinarias que agregan dificultades inherentes a esos procedimientos.
Sobre este parámetro de la medicalización se sostienen y afirman otros dos aspectos que caracterizan y ponen valla a la catarata emocional que irrumpe continuamente, uno de ellos es la despersonalización de la parturienta transformada en un "objeto de trabajo", un "campo de trabajo", rendida en su condición de "paciente", acostada inmóvil y obediente a las prescripciones del "personal". En esta condición se somete al "torrente animal" de movimientos y sonidos que pulsan internamente por encontrar cauce en su cuerpo "amordazado". La experiencia de desintegración y pérdida de control resulta intolerable e inmanejable. Un cuerpo-objeto despersonalizado es dócil a la exigencia médica.

La culminación de esta escena encuentra a la mujer pariendo acostada en una cama de partos, dentro de un ámbito de sala operatoria, con las piernas alzadas, flexionadas y sostenidas firmemente abiertas en unos estribos diseñados al efecto. El sexo rasurado, puesto en primer plano frente a los presentes y bien iluminado, frecuentemente rodeada por los cinturones del monitor fetal y la vía de la venoclisis sistemáticamente colocada. La inmovilidad es completa, el acceso a su cuerpo es total, hallándose a disposición para la inspección e intervención continua de los asistentes. Se incrementa la vulnerabiblidad por el fantasma de lo que el otro puede hacer con su cuerpo ya vulnerable.

Esta posición de dependencia que la compulsa a estar en manos de los otros tiene un enorme significado simbólico. Acostada, no alcanza con su mirada a sus genitales y la imposibilidad de movimiento la inhibe de estar conectada con sus impulsos y sensaciones físicas y emocionales. El esfuerzo de parir es una actividad humana que requiere un empeño subjetivo y una necesidad de contacto de los pies con la tierra.

Ella acostada, con los otros de pie frente a ella , está en una posición considerada "más cómoda" para la intervención pero que tiene un claro significado de poder, así, es silenciada la voz de la mujer para elegir la posición de parir.

Un intento de responder a evidencias científicas ha sido el desarrollo de los sillones de parto electrónicos, que con desigual fortuna han circulado por muchas salas de parto pero sin la correspondiente creencia en sus valores y beneficios. Pero debemos advertir que este diseño se transforma eventualmente en un instrumento más que intenta reemplazar el más valioso instrumento para parir que tiene una mujer: su propio cuerpo. En estas sillas de alta tecnología, a la mujer se le priva de la libertad de salir de su posición las veces que desee entre las contracciones y sus parejas se distancian del contacto íntimo necesario. A pesar de las ventajas fisiológicas que ofrece sobre la cama de partos y la litotomía, sigue constituyendo un obstáculo para las mujeres que desearían tener la libertad de cambiar frecuentemente de posiciones entre contracciones, para pujar quizás sentada, arrodillada o en cuclillas, en el piso o en el agua."

Carlos Burgo, Médico obstetra y ginecólogo, autor de Parir con pasión (editado en Argentina)

Miembro Titular de la Asociación Argentina de Ginecología y Obstetricia Psicosomática (AAGOP). Miembro Titular de la Asociación Argentina de Perinatología (ASAPER), Premio de la Fundación E. Koremblit: Retorno al parto natural, 1990, Buenos Aires, Argentina.


Me siento tan identificada con lo que expone el doctor Burgo! así me sentí yo en mi parto, un objeto, una cosa a la que tiraron encima de una cama de parto y ataron para hacer de ella lo que querían, sin voz ni voto. Despersonalizada. No hay palabra que lo defina mejor.

A mis lectoras y amigas, pido perdón si canso con este tema, pero es algo que me cuesta superar, el haber sido maltratada en el momento más maravilloso de mi vida, el nacimiento de mi hija, es algo que no puedo olvidar. No hay nada que hacer, como me dijeron desde una ONG a la que consulté, "ya pasó y no hay nada que puedas hacer". Lo que sí puedo hacer es ayudar a que a ninguna mujer le suceda lo mismo. Y si leyendo lo que escribo desde este humilde espacio, ayudo aunque sea a una sola chica, me sentiría mejor.