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jueves, 19 de agosto de 2010

LACTANCIA SALVAJE


El año pasado, para mi cumpleaños, recibí una sorpresa muy grande... mis amigas del foro "Mamis y amigas" ,de Córdoba, me enviaron por vía postal un libro maravilloso.
Más allá del gesto, que nunca olvidaré ya que no nos conocemos en persona, es uno de los mejores regalos que he recibido en mi vida.
No hay forma de transcribir la parte que más me gusta, porque NO HAY PARTE que no me guste. Laura escribe como una madre, más que como una terapeuta; escribe desde el alma, desde los sentidos, poniendo en palabras todo lo que muchas veces no podemos expresar.

en fin, les transcribo uno de sus hermosos textos, ya publicado en este blog, sobre la lactancia.


LA LACTANCIA SALVAJE

La mayoría de las madres que consultamos por dificultades en la lactancia estamos preocupadas por saber cómo hacer las cosas correctamente, en lugar de buscar el silencio interior, las raíces profundas, los vestigios de femineidad y apoyo efectivo por parte de los individuos o las comunidades que favorezcan el encuentro con su esencia personal.

La lactancia es manifestación pura de nuestros aspectos más terrenales y salvajesque responden a la memoria filogenética de nuestra especie. Para dar de mamar sólo necesitamos pasar casi todo el tiempo desnudas, sin largar a nuestra cría,inmersas en un tiempo fuera del tiempo, sin intelecto ni elaboración de pensamientos, sin necesidad de defenderse de nada ni de nadie, sino solamente sumergidas en un espacio imaginario e invisible para los demás.

Eso es dar de mamar. Es dejar aflorar nuestros rincones ancestralemente olvidados o negados, nuestros instintos animales que surgen sin imaginar que anidaban en nuestro interior. Es dejarse llevar por la sorpresa de vernos lamer a nuestros bebés, de oler la frescura de su sangre, de chorrear entre un cuerpo y otro, de convertirse en cuerpo y fluidos danzantes.

Dar de mamar es despojarse de las mentiras que nos hemos contado toda la vidasobre quienes somos o quienes deberíamos ser. Es estar desprolijas, poderosas, hambrientas, como lobas, como leonas, como tigresas, como canguras, como gatas. Muy relacionadas conlas mamíferas de otras especiesen su total apego hacia la cría, descuidando al resto de la comunidad, pero milimétricamente atentas a las necesidades del recién nacido.

Deleitadas con el milagro, tratando de reconocer que fuimos nosotras las que lo hicimos posible, y reencontrándonos con lo que haya de sublime.Es una experiencia mística si nos permitimos que así sea.

Esto es todo lo que necesitamos para poder dar de mamar a un hijo. Ni métodos, ni horarios, ni consejos, ni relojes, ni cursos. Pero síapoyo, contención y confianza de otros(marido, red de mujeres, sociedad, ámbito social) para ser sí misma más que nunca. Sólo permiso para ser lo que queremos, hacer lo que queremos, y dejarse llevar por la locura de lo salvaje.

Esto es posible si se comprende que la psicología femenina incluye este profundo arraigo a la madre-tierra, que el ser una con la naturaleza es intrínseco al ser esencial de la mujer, y que si este aspecto no se pone de manifiesto, la lactancia simplemente no fluye.No somos tan diferentes a los ríos, a los volcanes, a los bosques. Sólo es necesario preservarlos de los ataques.

Las mujeres que deseamos amamantar tenemos el desafío de no alejarnos desmedidamente de nuestros instintos salvajes. Lamentablemente solemos razonar y leer libros de puericultura, y de esta manera perdemos el eje entre tantos consejos supuestamente “profesionales”.

La insistencia social y en algunos casos las sugerencias médicas y psicológicas queinsisten en que las madres nos separemos de los bebés, desactiva la animalidad de la lactancia. Posiblemente la situación que más depreda y devasta la confianza que las madres tenemos en nuestros propios recursos internos, es esta creencia de que los bebés se van a malacostrumbrar si pasan demasiado tiempo en nuestros brazos. La separación física a la que nos sometemos como díada entorpece la fluidez de la lactancia. Los bebés occidentales duermen en los moisés o en los cochecitos o en sus cunas demasiadas horas. Esta conducta sencillamente atenta contra la lactancia.Porque dar de mamar es una actividad corporal y energética constante. Es como un río que no puede parar de fluir: si lo bloqueamos, desvía su caudal.

Contrariamente a lo que se supone,los bebés deberían ser cargados por sus madres todo el tiempo, incluso y sobre todo cuando duermen. Porque se alimentan también de calor, brazos, ternura, contacto corporal, olor, ritmo cardíaco, transpiración y perfume. La leche fluye si el cuerpo está permanentemente disponible. La lactancia no es un tema aparte. O estamos madre y bebé compenetrados, fusionados y entremezclados, o no lo estamos. Por eso, dar de mamar equivale a tener al bebé a upa, todo el tiempo que sea posible. No hay motivos para separar al bebé de nuestro cuerpo, salvo para cumplir con poquísimas necesidades personales.La lactancia es cuerpo, es silencio, es conexión con el submundo invisible, es fusión emocional, es entrega.

Dar de mamar es posible si dejamos de atender las reglas, los horarios, las indicaciones lógicas y si estamos dispuestas a sumergirnos en este tiempo sin tiempo ni formas ni bordes. También si nos despojamos de tantas sillitas, cochecitos y mueblería infantil, ya queun pañuelo atado a nuestro cuerpo es suficientepara ayudar a los brazos y las espaldas cansadas. Incluso si trabajamos, incluso si hay horas durante el día en que no tenemos la opción de permanecer con nuestros bebés, tenemos la posibilidad de cargarlos en brazos todo el tiempo que estemos en contacto con ellos.

Es verdad que hay que volverse un poco loca para maternar. Esa locura nos habilita para entrar en contacto con los aspectos más genuinos, inabordables, despojados, salvajes, impresentables, sangrantes de nuestro ser femenino. Así las cosas, que nos acompañe quien quiera y quien sea capaz de no asustarse de la potencia animal que ruge desde nuestras entrañas.

LAURA GUTMAN




martes, 31 de marzo de 2009

Para autoregalarme


Webeando descubrí un muy buen libro del que vagamente recuerdo haber oído hablar... al leer algunos fragmentos, me quedé con ganas de leerlo totalmente. Por eso, en un futuro planeo autoregalármelo, ya que mi marido es reacio a los libros, y si espero eso de su parte... Se llama "Guía (Inútil) Para Madres Primerizas" y probablemente todas lo conozcan.

He aquí unos fragmentos de su introducción:

Ya está. Ya nació. Y, como esto es lo más importante que te pasó en la vida, tenés que ser feliz. ¿Qué pasa?¿Te duelen los puntos y no te podés sentar porque te salió una sandía de adentro hace 24 horas? ¿Te molesta el tajo que te hicieron en la panza y te duele cuando sonreís? ¿Estás sentada en un aro de goma que parece el asiento del inodoro? ¿Tenés las tetas como dos rocas impenetrables y te subió la fiebre a 39 y medio? ¿O tenés los pezones lastimados y cada vez que la pequeña novedad succiona te querés morir? ¿Te sentís horrible?¿Se te cae el pelo y estás gorda como un cerdo?¿Llevás un día entero sin dormir? ¿Te sentís un fenómeno de circo?

No importa, querida, fuiste madre y tenés que ser feliz. No importa que no le importes a nadie. No importa que la gente pase por delante tuyo y ni te pregunte cómo estás. Ni que no te puedas sentar y a nadie se le ocurra ofrecerte un mísero almohadón. Ni que tengas hambre y no haya nada para comer excepto dos docenas de bolas de fraile. Ni que mueras de sed y no te alcancen ni un vasito de agua. Ni que tu casa esté invadida de gente que habla a los gritos y que supuestamente viene a ayudar pero en verdad espera que le cebes mate. No importa que hasta hace un día todo el mundo estaba pendiente de vos y ahora no existís. No importa todo eso. Tenés que ser feliz.

En las últimas 24 horas cambiaron algunas cositas en tu vida, cambios que podrías tratar de procesar si no fuera por el ruido ambiente, el hormonazo y las molestias posparto. Finalmente, y aunque no lo parezca ahora, la felicidad era esto. Esto. Y vos te sentís sorprendida en tu buena fe, porque cuando te dieron manija con el embarazo nadie te dijo que esto —lo que venía después— era así.

Hay cuestiones fundamentales que por resentimiento, amnesia temporaria o necesidad de preservación de la especie nadie te cuenta. Ni tu mamá, ni tu mejor amiga que tuvo un niño antes que vos, ni los autores de libros de éxito. Todas esas cosas ahora se resumen en la palabra “esto”. Digamos tres verdades acerca de Esto:

Verdad N° 1: Nadie te lo cuenta como realmente es. Por piedad o sadismo, te lo ocultan. Esta guía contiene esa lista de cosas que nadie te dice sobre la maternidad. Por eso es imprescindible. Las que ya tuvieron hijos leerán esto y dirán “bué, qué novedad”. Pero para las primerizas, que es a quienes está dirigido este libro, es una revelación.

Verdad N° 2: Saber todas esas cosas que nadie te había dicho sobre la maternidad no sirve para nada. En eso reside la inutilidad de esta guía. ¿Para qué sirven libros como éste, entonces? Bueno, los libros sobre maternidad, en general, son una buena base de datos y argumentos que pueden ayudarte a sostener decisiones que de todos modos habrías tomado. Nadie puede enseñarte nada sobre tu propio hijo. ¿Para qué engañarte? Los niños no se crían solos, pero casi.

Miren, si no, a Rómulo y Remo. El problema de dejarlos en la puerta de Casa Cuna y salir corriendo —no digas que no se te ocurre— no es que no van a sobrevivir, sino que una no podría tolerarlo. Así que a esta altura, en la que no se aceptan cambios ni devoluciones, vas a tener que encontrarle la vuelta a la situación. Y en eso estás sola como un perro sin paseador.

Lo que sí podemos ofrecerte es el alivio que te aporta conocer la verdad. Y también soluciones para uno de los grandes problemas de la crianza de un bebé: cómo mantener a raya a los demás.

La obligación de que el niño sobreviva a la familia, el país y el mundo globalizado (todo libro serio debe contener la palabra “globalizado”) es tuya. Al menos hasta los 18 años. Parientes, autoridades y metidos varios no harán mucho al respecto, además de criticar.

Verdad N° 3: Parte del secreto de una crianza exitosa es encontrar el modo de que los demás no te jodan —y si es posible, que ayuden— mientras vos hacés el laburo. Si podemos ayudarte en eso, amiga.


Me sentí bastante identificada con muchas cosas que dicen. Tomarse con humor la maternidad me parece sano y ameniza un poco más el trajín diario.

Después de todo, ¿quien podría decir que no se sintió asi cuando tuvo a su primer bebé? Ninguna nació sabiendo, todas nos sentimos entre perdidas, agotadas y atiborradas de sentimientos...

espero poder conseguirlo!!

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jueves, 19 de agosto de 2010

LACTANCIA SALVAJE


El año pasado, para mi cumpleaños, recibí una sorpresa muy grande... mis amigas del foro "Mamis y amigas" ,de Córdoba, me enviaron por vía postal un libro maravilloso.
Más allá del gesto, que nunca olvidaré ya que no nos conocemos en persona, es uno de los mejores regalos que he recibido en mi vida.
No hay forma de transcribir la parte que más me gusta, porque NO HAY PARTE que no me guste. Laura escribe como una madre, más que como una terapeuta; escribe desde el alma, desde los sentidos, poniendo en palabras todo lo que muchas veces no podemos expresar.

en fin, les transcribo uno de sus hermosos textos, ya publicado en este blog, sobre la lactancia.


LA LACTANCIA SALVAJE

La mayoría de las madres que consultamos por dificultades en la lactancia estamos preocupadas por saber cómo hacer las cosas correctamente, en lugar de buscar el silencio interior, las raíces profundas, los vestigios de femineidad y apoyo efectivo por parte de los individuos o las comunidades que favorezcan el encuentro con su esencia personal.

La lactancia es manifestación pura de nuestros aspectos más terrenales y salvajesque responden a la memoria filogenética de nuestra especie. Para dar de mamar sólo necesitamos pasar casi todo el tiempo desnudas, sin largar a nuestra cría,inmersas en un tiempo fuera del tiempo, sin intelecto ni elaboración de pensamientos, sin necesidad de defenderse de nada ni de nadie, sino solamente sumergidas en un espacio imaginario e invisible para los demás.

Eso es dar de mamar. Es dejar aflorar nuestros rincones ancestralemente olvidados o negados, nuestros instintos animales que surgen sin imaginar que anidaban en nuestro interior. Es dejarse llevar por la sorpresa de vernos lamer a nuestros bebés, de oler la frescura de su sangre, de chorrear entre un cuerpo y otro, de convertirse en cuerpo y fluidos danzantes.

Dar de mamar es despojarse de las mentiras que nos hemos contado toda la vidasobre quienes somos o quienes deberíamos ser. Es estar desprolijas, poderosas, hambrientas, como lobas, como leonas, como tigresas, como canguras, como gatas. Muy relacionadas conlas mamíferas de otras especiesen su total apego hacia la cría, descuidando al resto de la comunidad, pero milimétricamente atentas a las necesidades del recién nacido.

Deleitadas con el milagro, tratando de reconocer que fuimos nosotras las que lo hicimos posible, y reencontrándonos con lo que haya de sublime.Es una experiencia mística si nos permitimos que así sea.

Esto es todo lo que necesitamos para poder dar de mamar a un hijo. Ni métodos, ni horarios, ni consejos, ni relojes, ni cursos. Pero síapoyo, contención y confianza de otros(marido, red de mujeres, sociedad, ámbito social) para ser sí misma más que nunca. Sólo permiso para ser lo que queremos, hacer lo que queremos, y dejarse llevar por la locura de lo salvaje.

Esto es posible si se comprende que la psicología femenina incluye este profundo arraigo a la madre-tierra, que el ser una con la naturaleza es intrínseco al ser esencial de la mujer, y que si este aspecto no se pone de manifiesto, la lactancia simplemente no fluye.No somos tan diferentes a los ríos, a los volcanes, a los bosques. Sólo es necesario preservarlos de los ataques.

Las mujeres que deseamos amamantar tenemos el desafío de no alejarnos desmedidamente de nuestros instintos salvajes. Lamentablemente solemos razonar y leer libros de puericultura, y de esta manera perdemos el eje entre tantos consejos supuestamente “profesionales”.

La insistencia social y en algunos casos las sugerencias médicas y psicológicas queinsisten en que las madres nos separemos de los bebés, desactiva la animalidad de la lactancia. Posiblemente la situación que más depreda y devasta la confianza que las madres tenemos en nuestros propios recursos internos, es esta creencia de que los bebés se van a malacostrumbrar si pasan demasiado tiempo en nuestros brazos. La separación física a la que nos sometemos como díada entorpece la fluidez de la lactancia. Los bebés occidentales duermen en los moisés o en los cochecitos o en sus cunas demasiadas horas. Esta conducta sencillamente atenta contra la lactancia.Porque dar de mamar es una actividad corporal y energética constante. Es como un río que no puede parar de fluir: si lo bloqueamos, desvía su caudal.

Contrariamente a lo que se supone,los bebés deberían ser cargados por sus madres todo el tiempo, incluso y sobre todo cuando duermen. Porque se alimentan también de calor, brazos, ternura, contacto corporal, olor, ritmo cardíaco, transpiración y perfume. La leche fluye si el cuerpo está permanentemente disponible. La lactancia no es un tema aparte. O estamos madre y bebé compenetrados, fusionados y entremezclados, o no lo estamos. Por eso, dar de mamar equivale a tener al bebé a upa, todo el tiempo que sea posible. No hay motivos para separar al bebé de nuestro cuerpo, salvo para cumplir con poquísimas necesidades personales.La lactancia es cuerpo, es silencio, es conexión con el submundo invisible, es fusión emocional, es entrega.

Dar de mamar es posible si dejamos de atender las reglas, los horarios, las indicaciones lógicas y si estamos dispuestas a sumergirnos en este tiempo sin tiempo ni formas ni bordes. También si nos despojamos de tantas sillitas, cochecitos y mueblería infantil, ya queun pañuelo atado a nuestro cuerpo es suficientepara ayudar a los brazos y las espaldas cansadas. Incluso si trabajamos, incluso si hay horas durante el día en que no tenemos la opción de permanecer con nuestros bebés, tenemos la posibilidad de cargarlos en brazos todo el tiempo que estemos en contacto con ellos.

Es verdad que hay que volverse un poco loca para maternar. Esa locura nos habilita para entrar en contacto con los aspectos más genuinos, inabordables, despojados, salvajes, impresentables, sangrantes de nuestro ser femenino. Así las cosas, que nos acompañe quien quiera y quien sea capaz de no asustarse de la potencia animal que ruge desde nuestras entrañas.

LAURA GUTMAN




martes, 31 de marzo de 2009

Para autoregalarme


Webeando descubrí un muy buen libro del que vagamente recuerdo haber oído hablar... al leer algunos fragmentos, me quedé con ganas de leerlo totalmente. Por eso, en un futuro planeo autoregalármelo, ya que mi marido es reacio a los libros, y si espero eso de su parte... Se llama "Guía (Inútil) Para Madres Primerizas" y probablemente todas lo conozcan.

He aquí unos fragmentos de su introducción:

Ya está. Ya nació. Y, como esto es lo más importante que te pasó en la vida, tenés que ser feliz. ¿Qué pasa?¿Te duelen los puntos y no te podés sentar porque te salió una sandía de adentro hace 24 horas? ¿Te molesta el tajo que te hicieron en la panza y te duele cuando sonreís? ¿Estás sentada en un aro de goma que parece el asiento del inodoro? ¿Tenés las tetas como dos rocas impenetrables y te subió la fiebre a 39 y medio? ¿O tenés los pezones lastimados y cada vez que la pequeña novedad succiona te querés morir? ¿Te sentís horrible?¿Se te cae el pelo y estás gorda como un cerdo?¿Llevás un día entero sin dormir? ¿Te sentís un fenómeno de circo?

No importa, querida, fuiste madre y tenés que ser feliz. No importa que no le importes a nadie. No importa que la gente pase por delante tuyo y ni te pregunte cómo estás. Ni que no te puedas sentar y a nadie se le ocurra ofrecerte un mísero almohadón. Ni que tengas hambre y no haya nada para comer excepto dos docenas de bolas de fraile. Ni que mueras de sed y no te alcancen ni un vasito de agua. Ni que tu casa esté invadida de gente que habla a los gritos y que supuestamente viene a ayudar pero en verdad espera que le cebes mate. No importa que hasta hace un día todo el mundo estaba pendiente de vos y ahora no existís. No importa todo eso. Tenés que ser feliz.

En las últimas 24 horas cambiaron algunas cositas en tu vida, cambios que podrías tratar de procesar si no fuera por el ruido ambiente, el hormonazo y las molestias posparto. Finalmente, y aunque no lo parezca ahora, la felicidad era esto. Esto. Y vos te sentís sorprendida en tu buena fe, porque cuando te dieron manija con el embarazo nadie te dijo que esto —lo que venía después— era así.

Hay cuestiones fundamentales que por resentimiento, amnesia temporaria o necesidad de preservación de la especie nadie te cuenta. Ni tu mamá, ni tu mejor amiga que tuvo un niño antes que vos, ni los autores de libros de éxito. Todas esas cosas ahora se resumen en la palabra “esto”. Digamos tres verdades acerca de Esto:

Verdad N° 1: Nadie te lo cuenta como realmente es. Por piedad o sadismo, te lo ocultan. Esta guía contiene esa lista de cosas que nadie te dice sobre la maternidad. Por eso es imprescindible. Las que ya tuvieron hijos leerán esto y dirán “bué, qué novedad”. Pero para las primerizas, que es a quienes está dirigido este libro, es una revelación.

Verdad N° 2: Saber todas esas cosas que nadie te había dicho sobre la maternidad no sirve para nada. En eso reside la inutilidad de esta guía. ¿Para qué sirven libros como éste, entonces? Bueno, los libros sobre maternidad, en general, son una buena base de datos y argumentos que pueden ayudarte a sostener decisiones que de todos modos habrías tomado. Nadie puede enseñarte nada sobre tu propio hijo. ¿Para qué engañarte? Los niños no se crían solos, pero casi.

Miren, si no, a Rómulo y Remo. El problema de dejarlos en la puerta de Casa Cuna y salir corriendo —no digas que no se te ocurre— no es que no van a sobrevivir, sino que una no podría tolerarlo. Así que a esta altura, en la que no se aceptan cambios ni devoluciones, vas a tener que encontrarle la vuelta a la situación. Y en eso estás sola como un perro sin paseador.

Lo que sí podemos ofrecerte es el alivio que te aporta conocer la verdad. Y también soluciones para uno de los grandes problemas de la crianza de un bebé: cómo mantener a raya a los demás.

La obligación de que el niño sobreviva a la familia, el país y el mundo globalizado (todo libro serio debe contener la palabra “globalizado”) es tuya. Al menos hasta los 18 años. Parientes, autoridades y metidos varios no harán mucho al respecto, además de criticar.

Verdad N° 3: Parte del secreto de una crianza exitosa es encontrar el modo de que los demás no te jodan —y si es posible, que ayuden— mientras vos hacés el laburo. Si podemos ayudarte en eso, amiga.


Me sentí bastante identificada con muchas cosas que dicen. Tomarse con humor la maternidad me parece sano y ameniza un poco más el trajín diario.

Después de todo, ¿quien podría decir que no se sintió asi cuando tuvo a su primer bebé? Ninguna nació sabiendo, todas nos sentimos entre perdidas, agotadas y atiborradas de sentimientos...

espero poder conseguirlo!!